Connect with us

Actualidad

¿Quién es Marina González, la deportista española con más seguidores en Tik Tok?

Con más de 1.400.000 seguidores, la gimnasta se ha convertido en una influencer

Tiene el doble de seguidores que la suma de los perfiles de Tik Tok de Alexia Putellas, Ana Peleteiro, Carolina Marín, Lydia Valentín o Paula Badosa juntos. Marina González es la deportista española con más ‘followers’ pese a que su deporte, la gimnasia artística, es minoritario. La catalana, que en diciembre cumple 20 años, acumula más de 1.400.000 seguidores.

«Me gusta dar a conocer mi deporte, que la gente pueda ver lo que hay detrás de él, la vida de una deportista. Detrás de un éxito hay muchos lloros, lesiones… No todo es bonito. Me gusta que se vea que detrás de un deportista hay una persona normal y corriente, y siempre con la humildad ante todo», explica Marina.

¿Quién es Marina González, la reina del deporte español en Tik Tok? «Empecé en la gimnasia artística con 7 años. Había probado otros deportes antes y todos se me daban muy bien, pero viendo los Juegos de Pekín 2008 en casa de mis abuelos, me gustó la gimnasia y quise probar«, explica con una amplia sonrisa que no borra al recordar cómo de pequeña siempre se estaba colgando «como un mono por todos los lados de casa».

Se llevaba más de una regañina de su abuela Charo. Hacía el pino en el sofá y veía la tele del revés. «Y mi abuela siempre me decía que parase porque me iba a romper el cuello. Pero no podía y cuando probé la gimnasia me encantó. Supe que me quería dedicar a esto toda la vida», recuerda.

Su conversación con Gervasio Deferr cuando tenía 6 años

En la primera competición que asistió conoció a Gervasio Deferr «y con 6 añitos le dije que yo quería hacer ese deporte y quería ser gimnasta olímpica. Él le dijo a mis padres: ‘Esta niña lo tiene muy claro’. Así empezó todo», recuerda.

Y consiguió serlo en los Juegos Olímpicos de Tokio en 2021. Años atrás había dejado su casa y a su familia, su pilar fundamental, para entrenar en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid. «Tokio fue una experiencia única, la voy a recordar siempre. Era como vivir un sueño y no querer despertarme nunca«, recuerda, pero se le quedó la espinita de que no hubiese público, por eso quiere repetir en París 2024.

Tras su primera cita olímpica, en la que un vídeo de los que grabó en la Villa Olímpica tuvo más de 19 millones de reproducciones, dio el salto a EE.UU. Estudia Negocios en la Universidad de Iowa y compite en la Primera División de la competición universitaria americana (NCAA).

El calvario de las lesiones

Allí ha sido operada y está llevando a cabo la rehabilitación de su última lesión. Una mala caída de la barra de equilibrios le impidió disputar el Mundial de Liverpool junto al resto del equipo femenino español. «Tras un año recuperándome de la lesión de tobillo -me rompí dos ligamentos- y justo cuando creía que estaba cien por cien recuperada y mi mente estaba bien para poder volver a la alta competición, tuve la mala suerte de lesionarme otra vez. Pero el Mundial importante es el del año que viene, clasificatorio para París 2024. Lucharemos con fuerza para recuperarnos lo antes posible y ayudar al equipo español a clasificarse otra vez para los Juegos Olímpicos», asegura con una sonrisa.

En la operación vieron que era algo más que un edema óseo, así que le esperan unos meses de recuperación, pero sus ganas pueden más que los obstáculos. «Antes de un Mundial no es el momento más idóneo pero tengo que aprender a seguir luchando por lo que quiero, a no rendirme nunca, a saber gestionar bien mi cuerpo, a seguir para adelante«, dice convencida.

Porque en su mente están los Juegos de París, volver a vivir el sueño olímpico, el mismo del que le habló a Deferr cuando le conoció. Ese sueño está presente cada día en el colgante de plata con los aros olímpicos que lleva al cuello y que le recuerdan que con esfuerzo y perseverancia puede lograr lo que se proponga. Y, sobre todo, le hacen sentir el cariño y el apoyo de los suyos.

El collar olímpico

Su abuela, la misma que de pequeña la regañaba por hacer el mono en el sofá, fundió las pulseras que siempre ha llevado en su muñeca izquierda desde los 18 años para regalarle ese colgante después de Tokio. Ahora, cuando lo mira, recuerda que el sueño olímpico no es fácil pero que detrás de él hay mucha gente empujándola. La primera, su abuela.

«Mi familia es mi inspiración diaria. A pesar de estar lejos de ella desde los 14 años, que tuve que dejar mi casa para seguir mis sueños porque no había otra opción. Siempre la he tenido muy cerca. La distancia no importa, siempre tengo la fuerza de ellos en el corazón que es lo que me ayuda a salir adelante. Sin ellos, no hubiese conseguido lo que he conseguido hoy en día», dice.