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La nueva vida de Gabriela Sabatini en Zúrich: Montaña, libertad y un vecino de lujo
Descubrí cómo es la vida de Gabriela Sabatini en Zúrich tras su retiro. Entrenamiento en la montaña, su faceta de barista y un vecino muy especial: Roger Federer.
Si hay algo que Gabriela Sabatini dejó en claro hace tiempo es que no quiere vivir bajo la presión de nada ni de nadie. Por eso, cuando anunció su retiro definitivo del tenis profesional en 1996, eligió forjar una vida completamente alejada de la exposición mediática. Y cuando necesitó un lugar donde instalarse de verdad para encontrar su propio eje, la elección fue clara: Zúrich.
Hace años que la imponente ciudad suiza se convirtió en su hogar principal, aunque la exdeportista reparte su tiempo con viajes frecuentes a Miami y Buenos Aires, donde todavía conserva a su familia y amigos más íntimos.
El refugio suizo: Entre el anonimato y la naturaleza
En distintas entrevistas, la mejor tenista argentina de la historia explicó que en Suiza encontró un entorno en el que se siente acompañada —en parte porque conserva amistades de toda la vida— y, sobre todo, una tranquilidad que asocia con una profunda sensación de libertad. Para alguien que pasó más de una década viajando de torneo en torneo bajo la lupa de la prensa mundial, esa calma absoluta no es un detalle menor.
Vivir en Zúrich tiene además sus particularidades y roces con la élite del deporte mundial. Entre los vecinos de su exclusivo barrio aparece un nombre bastante conocido: el mismísimo Roger Federer. Además, su vida cotidiana europea incluye salidas y charlas frecuentes con su histórica exrival y actual gran amiga, la alemana Steffi Graf.
Pasión por las dos ruedas y el café de especialidad
El tenis ya no ocupa el centro de su vida, pero el deporte sí. Lejos de las raquetas, Sabatini encontró en el ciclismo de ruta una nueva forma de moverse y de conectar con los imponentes paisajes alpinos que la rodean.
Según explicó, el entorno suizo invita constantemente a entrenar gracias a la cercanía con la montaña y sus condiciones naturales. Su pasión por los pedales llegó a tal punto que participó del Tour de France para aficionados, una experiencia que describió como fascinante y sumamente exigente.
Pero no todo es transpirar la camiseta. En sus ratos libres, la vida de Gabriela Sabatini en Zúrich se diversifica en múltiples intereses:
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Idiomas: Dedicó tiempo a perfeccionar su alemán e italiano.
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Música y Arte: Disfruta de tomar clases de canto y confesó que no descarta incursionar en la actuación en un futuro.
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Gastronomía: Se acercó con gran interés al fascinante mundo del café de especialidad, llegando a realizar un curso profesional de barista en la ciudad suiza.
A casi 30 años de haber dejado el tenis profesional, Gaby aparece instalada en una etapa mucho más propia. Zúrich no fue solo un lugar geográfico en el mapa, sino el escenario ideal para una vida libre, madura y en paz. Ahí, lejos de las exigencias del ranking mundial, encontró una rutina a su medida que parece quedarle perfecta.

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